Mario Montanari es un provocador de ideas que refresca, remece y provoca admiración. Es un empresario poco convencional entre sus pares chilenos. Caballo loco para algunos y un genio para otros. Tiene la pasión suficiente para buscar desafíos mayores. Y también la mirada sistémica de la realidad que le permite encadenar una a una todas las ideas. Este ex Mapu, sociólogo de profesión, ex ministro de Allende, hizo una fortuna a partir de la innovación y la búsqueda de nuevos negocios. Dueño del holding Invertec, una de las empresas más innovadoras del país, está decidido a retomar el "canuteo", como él mismo llama a su recorrido por las universidades, políticos, empresarios y personas en general, a fin de transformar sus sueños-país en realidad.
Así lo hizo hace 26 años cuando calculó que Chile podía transformarse en una potencia alimentaria. Había "canuteado" tanto, que un día el entonces Presidente Ricardo Lagos le "ordenó" que subiera a su despacho en el Palacio de la Moneda. Le preguntó por qué en todas partes andaba diciendo que Chile podía ser un productor de alimentos. En 40 minutos Montanari le explicó que si se potenciaba toda la cadena alimenticia -no sólo el producto final, sino también la tecnología, bienes de capital, capacitación, entre muchos otros aspectos que inciden en la producción de alimentos-, esta industria podría representar el 20% del Producto Interno Bruto. Y lograr un impacto relevante en la reducción de la pobreza y en la distribución del ingreso. El mandatario entendió el mensaje. Es más, lo acogió delineando algunos aspectos en su último discurso presidencial de 2006.
En ese momento, Montanari veía cumplido su anhelo. "Soñaba con que Lagos dijera algún día que Chile sería una potencia alimentaria y fuera aplaudido tanto por la oposición como el gobierno", recuerda el empresario de hoy 62 años.
"Caballo loco"
Si bien actualmente Montanari no se reconoce de izquierda, y menos de derecha, "Caballo loco" -como lo tildaron en su juventud-, estuvo exiliado en México en los '70, por su pasado socialista. Fue ahí que adscribió a la teoría general de los sistemas y encabezó una de las reformas más importantes del país como asesor del entonces presidente López Gordillo; redibujó el mapa mexicano de alimentos en términos de sistemas. Se crearon los sistemas del maíz, frijol, camarón, carne, entre otros. Todo un éxito hasta hoy, e incluso de países como Uruguay invitan constantemente al empresario para que vaya a dar su visión sobre el tema.
Con toda esa experiencia regresó a Chile a mediados de los '80. Fue en ese entonces que se percató de que el país tenía un gran potencial para ser productor de los sistemas alimenticios mediterráneos: vinos, salmones, frutas y olivos, justo lo que el mundo requería. "Ahí está la coincidencia feliz, que hoy es el corazón del mensaje Chile potencia alimentaria", señala.
Deseoso de implementar sus ideas, tomo contacto con Gabriel Valdés, en esos años líder de la Democracia Cristiana y un serio candidato a la Presidencia de la República. Valdés lo invitó a cenar y escuchó atentamente el sistema que planteaba Montanari. Entre conversa y conversa, el presidente de Invertec se sintió nominado por Valdés para echar a andar el sistema en Chile. Armó maletas, un equipo de trabajo y viajó a Europa, principalmente a países con dieta mediterránea, a buscar apoyo. Cuando regresó, lamentablemente el ex senador no lo recordaba por qué Montanarí había hecho ese cometido. Aunque han pasado dos décadas desde esa anécdota, hoy cada vez que se encuentran en Cachagua o Zapallar, se dan explicaciones del porqué cada uno entendió lo que entendió.
De Chile al mundo
Pero no fue sino la Presidenta Michelle Bachelet quien le dio cuerpo a Chile Potencia Alimentaria. Al inicio de su campaña electoral, en un pequeño acto en una localidad cercana a San Felipe, V Región, lanzó oficialmente su idea: posicionar al país entre los top ten de productores de alimentos (hoy es el N° 17), y exportar al 2020 más de US$ 20.000 millones. No faltaron los escépticos o incrédulos. Algunos decían que era demasiado ambicioso e irrealizable. Para otros sencillamente no era resorte del Estado. No obstante, Bachelet se mantuvo firme. Y como nunca antes bajo su gobierno, el sector de alimentos ha crecido sostenidamente a dos dígitos. En 2008 las exportaciones sumaron US$ 12.287 millones, cifra que es equivalente a lo que el país exportaba en su conjunto a inicios de los '90. No sólo eso, durante este año, en medio de una severa crisis económica mundial, este rubro será uno de los pocos que muestre cifras positivas.
En este contexto es que Montanari ya tiene sus cálculos para el 2030. Dice que fácilmente el sector de alimentos generará retornos por más de US$ 62.000 millones y que uno de cada tres chilenos trabajará en las cadenas alimentarias. Eso lo calcula una y otra vez en sus más de 300 papers sobre el tema.
-¿Si su sueño se cumplió por qué ha empezado a "canutear" nuevamente?
-Sueño y hago, porque de lo contrario esto no tiene sentido. La diferencia entre ser fantasioso y creativo es que la creatividad es una fantasía materializada y ahora mi sueño, mi "mantra", mi otro desafío, es la ruta latinoamericana hacia "Chindia". Espero tener la edad para verlo realizado, porque algo así puede tomar fácilmente otros 20 años. En esta ruta, Chile será capaz de traer granos desde Argentina, Brasil y Perú, se procesarán internamente y luego se lanzarán hacia China e India. Y para muestra de que es algo efectivo, lo pondremos en marcha en los próximos meses en la Expo Shanghai. He estudiado las rutas bioceánicas, puerto, industrias transformadoras y capacidad de transporte y Chile es capaz de hacerlo.
-¿Cómo se aplica esta ruta en la práctica?
-En el marco de la Expo Shanghai iremos a vender los primeros sacos de un producto que hemos bautizado como los "golden pellets", porque la idea no es vender productos finales como vino, salmones, aceites. Lo que planteamos es entrar al interior de las cadenas industriales alimenticias chinas. Este "golden pellet" está en medio de las cadenas chinas, por ende, el producto final lo haremos junto a los chinos. Es decir, si por ejemplo esto fuera una cadena para producir pellets de salmón, buscaremos introducirnos dentro de la cadena china. ¿Dónde nos vamos a meter ahora en la Expo Shanghai? En Quingdao, que es una provincia china donde vamos a ir a vender nuestros pellets. El presidente de la compañía, en este caso yo, encabezará la venta de por ahora alimentos para peces y después seremos parte de la China Potencia Industrial Alimentaria, que es el programa más importante que tiene China en la industrialización del agrochino.
-¿Cuando habla de nosotros, se refiere a Invertec o Chile?
-Todo lo he calculado para Chile, para Invertec la apuesta será vender en esta feria apenas unos US$ 3 millones. La idea es seguir caminando por China, luego por India, durante 20 años por lo menos. Y tenemos varios productos, porque he pensado hasta en los nombres. El otro producto se llamará "pet food", para alimentar a las mascotas, industria que crece mucho en China, o puede ser Vitapet, Alguipet, etcétera.
-¿Sólo productos de alimento para animales?
-No, también para las personas, porque produciremos algo similar a los snacks. Hay muchos sectores en China que, producto de la falta de nutrición, van a consumirlos. Se podrá decir que son sueños, pero queremos instalarlos en Chile y en Invertec vamos a hacer el acto de humildad de vender saco por saco. Este nuevo sueño es la vertiente de vender grandes volúmenes, porque Chile es el granel del mundo, considerando su fortaleza de país mediterráneo (uno de los cinco lugares del mundo que cuenta con clima mediterráneo que favorece el cultivo de alimentos, al igual que California, Europa, Sudáfrica y Australia).
-¿Cómo se le ocurrió esta idea?
-Estudiando al consumidor. Le preguntamos a los chinos qué querían y creamos el primer golden pellet, porque ellos querían una esponja de aceite. Luego nos dimos cuenta de que nos estaban comprando aceite de pescado, más otras cosas, porque había un tema tarifario que les convenía gracias a los tratados de libre comercio que ha firmado Chile. Este tema no es menor, porque tenemos más acuerdos que toda América Latina, contamos con un transporte barato, instituciones sólidas, entre otras ventajas. En Invertec se ríen, porque dicen que voy a colocar la residencia inteligente, esto es, cama comida y gente. He contactado a chinos y su cultura es distinta. Primero los socios se conocen, se hacen amigos y luego vienen los negocios. En este mismo escenario también he pensado en formar un consorcio tricontinental que he llamado Aquanómica, con énfasis en la investigación, dónde formaríamos alianzas con universidades de China, Estados Unidos y Chile. El objetivo sería investigar qué tipo de alimentos funcionales y proteínas más baratas se pueden producir entre estos países, a fin de darle la base tecnológica al "golden pellet".
-¿Cree que el próximo presidente acogerá este sueño?
-No me importa quién sea el próximo presidente de Chile, pero la idea es que tome el nombre de la ruta Latinoamericana a "Chindia" como parte de su programa de gobierno, y que las instituciones tecnológicas asuman como estrategia país la idea de China Potencia Industrial Alimentaria. Ese es ahora mi desafío.
















