Paola Díaz S. Diario Financiero.
El número global de solicitudes se incrementó desde 3.516 de 2005 a 3.730 en 2006, pero a causa del aumento de peticiones extranjeras que llegaron a 3.254 el año pasado.
El número de patentes es uno de los indicadores importantes a la hora de evaluar el grado de desarrollo tecnológico de las naciones y de su nivel de innovación. Si bien los gobiernos de la Concertación han persistido en la promoción de la innovación productiva, las cifras no son prometedoras por lo menos en este ítem.
En 2006, y por segundo año consecutivo, las solicitudes de patentes nacionales sufrieron una caída de 19,6% con sólo 476 peticiones, en comparación con las 592 de 2005.
Es así como el 12,7% del total de patentes solicitadas -que en 2006 fueron 3.730-, corresponden a solicitantes chilenos, en su mayoría fueron universidades, fundaciones o institutos.
El número global de requerimientos se incrementó desde los 3.516 de 2005, pero a causa del aumento de solicitudes extranjeras -principalmente de Estados Unidos- que pasaron de 2.924 en 2005 a 3.254 el año pasado, de acuerdo al Departamento de Propiedad Industrial (DPI).
En el marco de estas cifras, expertos de la multinacional española Clarke, Modet & C° junto a Corfo analizaron ayer la importancia de proteger la propiedad intelectual e instaron a las empresas a tener una estrategia en este sentido, durante el seminario “Cómo Posicionarse en el Tercer Milenio con una Herramienta Superior a la de la Competencia”.
Políticas
Hubo coincidencia en que algunas de las deficiencias del país en esta materia son: el bajo porcentaje de empresas que basan su competitividad en la tecnología, la dificultad en la colaboración entre universidad y empresa para la solución de problemas tecnológicos, la cultura que no estimula a emprendedores, entre otras.
Chile sólo invierte el 0,7% del PIB en I+D, en comparación con el 3,12% de Japón y el 2,66% de Estados Unidos.
De acuerdo al CEO de Clarke, Modet & C°, Alejandro Klecker de Elizalde, existe un denominador en los países latinos que no permite dar el salto necesario.
“Hay un problema cultural tremendo que pasa porque en las universidades no se da formación en estas materias, en las asociaciones empresariales no se da la importancia a los temas de propiedad intelectual y derechos de autor, y los gobiernos a veces no saben definir muy bien las políticas públicas”, sostuvo Klecker.
Manifestó que “en el caso de los países latinos pesa tanto el mundo universitario que toda la política de I+D pivota sobre la universidad y no sobre el sector privado”.
Además, precisó, la mayoría de las empresas en estas naciones son Pymes con mercados muy locales que no habían tenido problemas de competitividad hasta la arremetida asiática.
Por eso aconsejó innovar y recordó que en España, por ejemplo, el gobierno incentiva la asociatividad para I+D.
Klecker comentó que Chile está haciendo las cosas bien, pero advirtió que el problema es de velocidad. “Aquí no se pueden perder seis meses porque tienes muchos países emergentes compitiendo contigo, entonces, hay que seguir con la política actual, pero además con velocidad”, dijo.















