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Chile: Un país que se atreve con Asia Pacífico

Enviado por Editor Chile Potencia Alimentaria el 17/02/2010 a las 14:28

Por Mario Ignacio Artaza
Jefe Departamento Asia y Oceanía

 
En los últimos 20 años, Chile entero ha sido protagonista de una serie de audaces modificaciones, tanto en la forma como en el fondo, de cómo nos relacionamos cada día con un mundo más interconectado e interdependiente en lo cultural, político, económico y comercial.
 
Juntos hemos transformado nuestra lejanía geográfica en una ventaja, incorporando a gentes de apartadas zonas geográficas, históricamente ajenas de las oportunidades que traía consigo un acceso sostenido al desarrollo, a una nueva red productiva de bienes y servicios que está dando qué hablar, específicamente en Asia Pacífico, potenciada en el Año de nuestro Bicentenario con la presencia de Chile en la Exposición Universal de Shanghai.
 
Para lograr este objetivo-país, han sido los profesionales de nuestra DIRECON y ProChile quienes -desde el momento que se decidió realizar una serie de gestiones y abordar múltiples tareas, orientadas a impulsar nuestro ingreso como el segundo país latinoamericano en formar parte del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico, APEC, en 1994- han trabajado en equipo junto a representantes del sector público y privado, para sentar las bases requeridas para liderar y coordinar la exitosa negociación de acuerdos comerciales con países que se encuentran hoy en el centro del traslado del polo de influencias; de uno que estaba antes en el Atlántico y hoy que está convergiendo con fuerza en el Pacífico.  
 
Así, Chile –junto con haber dirigido la agenda sustantiva del Año APEC 2004– puede mostrarse con orgullo al contar con un tejido de acuerdos de interacción comercial, como también, en algunos casos de cooperación en materias laborales y ambientales, con la mayor cantidad de socios en Asia Pacífico con el continente americano. Australia, Brunei Darussalam, China, Corea, India, Japón, Nueva Zelandia y Singapur, ya integran un colorido abanico de oportunidades para nuestras PYMES, mujeres y jóvenes emprendedores. Nos encontramos negociando acuerdos con Malasia y con Viet Nam y, en un futuro no muy distante, atendiendo las favorables conclusiones alcanzadas mediante la realización de estudios de factibilidad, Indonesia como Tailandia, se vislumbran como potenciales socios a incluir en este engranaje de futuro y prosperidad compartida.
 
Y si de cortar distancias geográficas se trata, nuestra DIRECON también ha estado activamente presente en la negociación de acuerdos aéreos entre Chile y el Asia Pacífico, por lo que no resulta difícil vislumbrar que, en un futuro próximo, aviones cumplan rutas transportando carga y pasajeros desde Santiago hacia terminales ubicados más allá de Auckland o Sydney, integrando así a nuestra economía como una plataforma útil y atractiva para el resto de América Latina, con mercados tales como Hong Kong, Kuala Lumpur, Shanghai o Inchón, en Corea.
 
Las cifras alcanzadas en materia de intercambio comercial entre Chile y dicha región durante el 2009 son más que elocuentes y nos muestran como un país que, aparte de estar plenamente integrado a los más dinámicos mercados del orbe, cuenta con un espíritu emprendedor que se está sustentando sobre la base de la innovación, el empleo de tecnologías de punta, la transparencia y el valorar un comercio basado en reglas claras. En un socio confiable y que se abre al mundo por medio de la puesta en marcha de portales que van más allá del castellano e inglés, sino que también han incorporado sus textos al chino mandarín, respondiendo así a la alta demanda que registra el sector emprendedor de aquella nación del Pacífico, por conocer más al primer país individual con el cual suscribió un acuerdo de libre comercio, en el 2005.
 
Ahora bien, el año pasado Chile exportó a Asia y Oceanía un total de US$ 22,7 mil millones en distintos productos, desde sombreros de paja a zapatos, desde cobre a celulosa y de uva de mesa a carnes de pollo. Las cifras representan un 421,3% más que lo alcanzado en el año 2000. En materia de importaciones, en el 2009 Chile importó un total de US$ 10,17 mil millones, un 339,2% más que lo registrado en el advenimiento del presente siglo a esa región. Hoy, automóviles de Corea, China, Tailandia e India, se unen a vehículos del Japón como oferta de transporte de turismo y pesado para el consumidor chileno. Resulta interesante notar que un 84% del comercio que realiza Chile con los mercados del Asia Pacífico, ya se encuentra potenciado por medio de los acuerdos que han sido suscritos con nuestros socios en dicha región. Y estamos trabajando para que esta cifra sea aún mayor en el 2010.
 
Por medio de los acuerdos alcanzados a la fecha, son más de tres mil millones de personas quienes surgen como potenciales consumidores de bienes y de servicios de origen chileno. Sin embargo, claro está que Chile debe partir su estrategia de inserción, pensando en un público objetivo compuesto por los más de 550 millones de habitantes del Asia Pacífico quienes se están integrando a las filas de una clase media emergente y pujante, especialmente en países tales como China e India, muchos de los cuales desean incorporar a nuestros vinos, frutas varias y productos del mar en sus hábitos de consumo. Ello muestra la concreción de sus aspiraciones a ser parte de un mundo globalizado, adquiriendo bienes de alta calidad, a un precio sumamente competitivo, como suele ser la imagen que presenta Chile en aquellos mercados.
 
Hoy nuestros productos del mar ya forman parte del menú de exquisiteces que son empleados para celebrar fiestas tradicionales en Corea y Japón, nuestras frutas – especialmente aquellas de color rojo – son el regalo predilecto escogido por familias en Hong Kong, China y Taiwán, para conmemorar el advenimiento de un Año Nuevo. Pero son nuestros arquitectos y diseñadores quienes están contribuyendo con su creatividad, a idear nuevos centros urbanos sustentables en India y Malasia, y decenas de jóvenes profesionales quienes están optando por elevar sus conocimientos, estudiando y trabajando en Australia y Nueva Zelandia, gracias a los convenios que han surgido por medio de una aproximación integral de nuestro país con dichas naciones de Oceanía.
 
Ya en el primer decenio de nuestra Independencia, veleros como la fragata Carmen, enarbolando en sus mástiles la bandera tricolor, se encontraban surcando el Pacífico, empleando sus tripulantes monedas de plata acuñadas en nuestra Casa de Moneda, para transar distintos bienes requeridos en aquellos años por la población de la joven República. Con el tiempo vino el establecimiento de Oficinas Consulares y Comerciales en Cantón (hoy Guangzhou), Singapur, Sydney y en Ceylón (hoy Sri Lanka). Una serie de primeros entre Asia Pacífico y Chile, nos han permitido multiplicar nuestro desarrollo en términos que no tienen comparación con otra nación de América Latina. Ahí ciertamente tienen un espacio, el establecimiento de encadenamientos productivos, orientados a contribuir a dinamizar las economías de nuestros vecinos, como también de nuestros otros socios por medio de TLCs.
 
Por ello, el 2010 no debe pasar a ser otro año más en el calendario de nuestro país. Más allá de las festividades y de las numerosas iniciativas que se han planificado para conmemorar nuestro Bicentenario, surge la necesidad de intensificar una aproximación inteligente y sostenida hacia el Asia Pacífico, con metas que estén dirigidas a satisfacer las demandas actuales y de futuro de nuestro sector emprendedor. Encontrando al otro lado de aquel jardín de color azul que separa a América de Asia y Oceanía, respuestas para abordar desafíos comunes y que tienen por finalidad, dotar de una mayor prosperidad y seguridad a los pueblos que habitan los países que comprenden esta rica zona geográfica.
 
DIRECON

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