Si bien la demanda y la producción están equilibradas, la exportación surge como una alternativa que permita nuevos desarrollos a la industria.Con 15 kilos anuales, los chilenos son los que más cecinas consumen en América Latina. Aunque es la mitad de la marca que ostentan países como Alemania y Francia, la demanda local crece a tasas de 5 a 6% anuales.
Salchichas, mortadelas, jamones, longanizas, hamburguesas, entre otros embutidos, conforman una variada, estable y bien posicionada producción nacional, que este año será de alrededor de 230 mil toneladas. Son cinco grandes empresas las que se hacen cargo de casi el 80% del total de ella.
Si bien hasta ahora producción y demanda están bastante equilibradas, el futuro no está tan claro para los cecineros. Es que su propio crecimiento podría poner cortapisas a su competitividad. El problema viene básicamente por el acceso a la materia prima. El crecimiento de las exportaciones de carnes blancas y bovina disminuye su capacidad de negociación con los abastecedores. A eso se agrega que el costo de esa materia prima, producto del mismo fenómeno además del alza de la cotización de los cereales, se ha elevado.
Frente a ese panorama, la industria cecinera se encuentra en una encrucijada que la enfrenta a dar un nuevo salto y que le permita mejorar sus resultados económicos. Tal como ha ocurrido en la mayoría de los rubros agrícolas nacionales, comienza a mirar la exportación, por ahora de sólo cerca del 2%, como una alternativa para recuperar su competitividad.
"La industria nacional ya alcanzó su etapa de madurez y mirar hacia fuera es un paso lógico que se debe seguir tras las inversiones que se han hecho en el rubro y la sofisticación que han ido alcanzando sus productos. El esfuerzo pasa por llegar a los distintos mercados con productos que sean atractivos en otros países", señala Osvaldo Muñoz, gerente general de la Asociación Nacional de Industriales de cecinas Anic.
El rubro reúne las condiciones: capacidad de generar diferentes productos, desarrollo tecnológico y ambiental suficiente. Pero tampoco es que esté todo listo.
Falta desarrollar una estrategia exportadora. Se trata de ofrecer nuevos tipos de productos, específicamente desarrollados para los gustos de cada país. No se trata de arreglar sólo el actual portafolio, sino pasar a otros más elaborados, de mayor duración y con mejor calidad y que se adecúen a lo que pide cada uno de los países a los que se quiere llegar. Es decir generar un mix atractivo, distinto al existente, que pueda competir e incursionar en los mercados externos, como el coreano o el japonés.
"Falta un plan de desarrollo de exportaciones y después una campaña publicitaria que promueva la calidad de los productos", señala Antonio Yaksic, asesor de la Anic. Para esto las industrias chilenas productoras de cecinas deben centrar sus esfuerzos en conocer los gustos y preferencias de los mercados a los que quiere orientarse y definir el tipo de productos a exportar. Así, y pensando en el mediano plazo, pueden generarse las inversiones necesarias en tecnología de punta –tanto en la producción como en el envasado y duración– que permitan adaptarse a los gustos de los consumidores a los que se pretende llegar y que garanticen que los productos cumplirán con las altas exigencias de esos mismos potenciales compradores.
La idea, dicen en el sector, no es descomprimir un mercado local que está bien equilibrado. Lo importante, dice Muñoz, es que se enfoque esta nueva alternativa no con una visión cortoplacista, coyuntural, sino que se mire a la exportación como una fórmula que genere nuevos desarrollos a una industria que ya está bien posicionada.
Producción en alza
En 2006, la producción anual aumentó en 6,83%. Se elaboraron 222.428 toneladas, de las cuales las salchichas representaron el 34%, la mortadela y salchichón 17% y las longanizas y chorizos 10%. Estos totalizaron cerca de 500 millones de dólares de ventas, según el último Informe de la Industria Nacional de Cecinas 2002–2006, presentado recientemente por el Instituto Nacional de Estadísticas, INE, y la industria representada por Anic.
El Oriente en la mira
Agrosuper y Productos Fernández son las únicas empresas chilenas que están exportando directo. Por ahora los envíos van especialmente a Cuba y Perú, pero la idea es ampliar la oferta a otros nichos en América Latina. El año pasado se enviaron 4.120 toneladas, equivalentes a US$ 2.880. También el estudio señala que Japón y Corea son los mercados a desarrollar por Chile. Según se comentó, algunos tipos de salchichas logran precios de 3 dólares el kilo en mercados de elite.
















comentario
la verdad es que el articulo me parece interesante pero si bien es cierto las cifras que se dan debiesen ser reales o lo mas cercanas, mi consulta cual seria de la idea de exportar las salchichas a ese precio siendo que hoy en nuestro pais la podemos vender por el doble de los 3 dolares que se mencionan.