La Organización Económica de Cooperación y Desarrollo (OECD) advierte seriamente contra el uso de subsidios para la producción de biocombustibles.
Los peligros: aumentos significativos aun mayores de los precios mundiales de alimentos básicos como el trigo y el maiz, lo que producirá serias dificultade en la situación alimentaria y nutricional en el "mundo pobre". También porque los subsidios están llevando a arrasar con areas boscosas y silvestres para cultivos de plantas subsidiadas.
Los beneficios: no están claros en términos de competitividad de los biocombustibles con el petroleo: solamente en Estados Unidos se gastan 7 mil millones de dólares anualmente en subsidios para hacer el negocio rentable. La OECD estima que solamente la caña de azúcar (y el aceite usado) resulta competitiva con el petroleo a los altos precios actuales de este producto. Asimismo, los discutibles beneficios que esta tecnología traería con la reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera de quemar estos biocombustibles v/s el petróleo, serían conseguidos a un costo prohibitivo: 500 dólares por tonelada de carbono. La OECD estima que en Europa este costo podría resultar hasta 10 veces más alto.
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