Con el objetivo de estudiar la experiencia de Nueva Zelanda sobre la protección y manejo de recursos marítimos y su sistema de Áreas Marinas Protegidas, una delegación chilena compuesta por 18 personas visitó a comienzos de este mes dicho país. Entre ellos se encontraban el gerente general de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), Rodrigo Infante, y el coordinador de Estrategias y Planificación del Centro Ballena Azul e investigador externo de World Wildlife Fund (WWF), Maximiliano Bello. Además, participaron representantes de la Subsecretaría de Pesca (Subpesca), de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama), de pescadores artesanales, de poblaciones huilliches, de la actividad salmonicultora, de la actividad turística y de proyectos de desarrollo turístico y de conservación.
La gira, que se inició el 5 de septiembre, tuvo una duración de once días y fue financiada mayormente por el Gobierno de Nueva Zelanda.
"El sistema de Áreas Marinas Protegidas de Nueva Zelanda apunta a proteger ciertas zonas y comprobar el efecto sobre la diversidad ecológica de esos sectores y las implicancias sobre las poblaciones marinas. Fue muy interesante comprobar cómo se generaron y potenciaron proyectos turísticos e incluso de producción, gracias a la existencia de estas áreas en ciertas zonas específicas", explicó Rodrigo Infante.
El representante del Centro Ballena Azul agregó que "el objetivo fue ver en terreno y de manera tangible el proceso de protección marina donde participan distintos sectores de la sociedad. Cada día se hace más necesario poner límites en el mar y es bueno equilibrar todos sus usos. Hoy es imprescindible realizar un ordenamiento para que todas las actividades puedan convivir, tales como el turismo, la pesca artesanal, la pesca industrial, la acuicultura, etc".
Entre las actividades organizadas por el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda destacaron la visita a Kaikoura, donde la delegación conoció las regulaciones existentes para la pesca artesanal típica maorí y la exitosa empresa indígena Whale Watch Kaikoura, que desarrolla el eco-turismo en la costa de Kaikoura, en la Isla Sur, a través de la observación de ballenas en su ambiente natural desde barcos. Además, el grupo presenció en terreno el desarrollo de actividades relacionadas con la protección marina, la acuicultura sustentable y el uso de recursos marinos no-extractivos, como el eco-turismo.
"Es importante destacar que Nueva Zelanda es un país con 4 millones de habitantes, con un nivel de vida muy alto y donde el turismo es la principal fuente de recursos. Además, posee una campaña de Imagen País muy fuerte y eso ayuda a que sea un destino bastante deseado, por lo tanto, tienen un mercado bastante grande, el cual se han preocupado de cultivar y desarrollar en el tiempo", enfatizó Infante.
El Gobierno de Nueva Zelanda está comprometido con la conservación de la ballena azul a nivel mundial, y por eso respalda los esfuerzos chilenos para proteger este icono global de los océanos. "Fue muy importante conocer la experiencia neocelandesa, ya que está en el contexto del proyecto que se quiere desarrollar en Chile sobre la Conservación de la Ballena Azul. Sin embargo, el concepto que se quiere utilizar en el país es distinto, ya que se trata de un área de uso múltiple, el cual debe aterrizarse a medidas concretas. En Nueva Zelanda existe un estudio muy importante sobre los cetáceos y la relación que se está estableciendo entre el gobierno neocelandés y el chileno para recabar información puede ser sumamente relevante", concluyó Infante.















