Cuando se trata de la distancia entre los "barrios" (Agrupación de Concesiones) de salmónidos, los productores chilenos deben pecar de exceso de precaución.
De acuerdo con una columna de opinión publicada ayer por Intrafish, entre los productores que conforman SalmonChile se ha producido un debate acerca de la distancia mínima necesaria que debe existir entre un "barrio" y otro para evitar que enfermedades, como la temible Anemia Infecciosa del Salmón (ISA), se propague al vecino.
Según el CEO de Cermaq, Geir Isaksen, hay productores que quieren una distancia de 2,3 km, mientras que otros -incluidos Isaksen y Víctor Hugo Puchi- estiman que lo conveniente son 3,2 km.
Isaksen dijo que la mayoría de los salmonicultores se inclinan por la separación menor y que eso gatilló el alejamiento de Puchi desde el directorio de SalmonChile.
Es comprensible que los productores de salmónidos en Chile, tras ver cómo el ISA diezmó la industria considerablemente, esperen aumentar su producción el próximo año. Y para ello, una distancia menor entre un "barrio" y otro implicaría mayores utilidades, puesto que existirían una mayor cantidad de centros de cultivo.
Sin embargo, fue esa política de crecimiento a toda costa la que llevó a la industria a situarse en la delicada posición que se encuentra hoy en día. Esta vez, deben ser más prudentes y cuidados, para así evitar que problemas similares como el del ISA se repitan.
La resolución que tomen dará una pista sobre si han aprendido de sus errores.
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