De esta manera, quien dé muerte, cace o capture un ejemplar de cualquier especie de cetáceos, será sancionado con la pena de presidio mayor en su grado mínimo (5 años y 1 día a 10 años) y comiso, sin perjuicio de las sanciones administrativas.
La Cámara de Diputados aprobó por 53 votos las modificaciones del Senado al proyecto que protege a los cetáceos y modifica la ley General de Pesca y Acuicultura, quedando la la iniciativa lista para ser promulgada por la Presidenta Michelle Bachelet.













Un proceso que no sólo destruye corales y moluscos, sino que podría afectar a otras especies marinas e incluso acelerar el cambio climático.
Tras dos años de preparación y negociaciones, los Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han adoptado una serie de directrices internacionales destinadas a limitar el impacto de la pesca sobre las frágiles especies y hábitat de aguas profundas.
Los principales factores de riesgo tienen que ver conla construcción de caminos, los incendios forestales y la mala calidad de las podas, entre otras.
La masiva eliminación de ballenas azules ocurrida hasta mediados del siglo XX debido a la caza comercial, produjo una disminución en las poblaciones de krill, un pequeño crustáceo similar a un camarón que constituye la base de la red alimenticia marina y es el alimento favorito de estos gigantes marinos.
El biólogo Matthew R. Walsh, del Departamento de Biología de la Universidad de California en Riverside (UCR), informó que han mostrado por primera vez que muchos rasgos correlacionados con el tamaño del pez podrían estar evolucionando en respuesta a la pesca intensiva.
El aumento en la alteración de los icebergs y su influencia sobre el fondo marino -donde se desarrolla el 80 por ciento de la vida antártica- podría tener consecuencias graves para las criaturas oceánicas.
El cultivo de maíz modificado genéticamente está haciendo desaparecer el cultivo ecológico de este cereal y la coexistencia de ambos es prácticamente imposible. Así lo concluye el primer estudio de campo de la Unión Europea en este ámbito, realizado por una investigadora del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona, que ha analizado la situación en Cataluña y Aragón, principales productores europeos de alimentos transgénicos.