Medio ambiente y agricultura tienen una vida en común. Y, aunque en ocasiones lo han intentado, no pueden y no deben vivir uno sin el otro. Eso explica que desde hace ya algunos años tengan temas comunes, como el resguardo de la biodiversidad y la necesidad de evaluar el impacto ambiental de los proyectos agroproductivos.
Hasta ahora parte de las tareas radicaban en el Ministerio de Agricultura y otra parte en la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama). Con el establecimiento oficial del Ministerio de Medio Ambiente, la cosa cambia un poco. Por ejemplo, algunas políticas, aún no determinadas, de la Corporación Nacional Forestal o del Servicio Agrícola Ganadero, podrían pasar a la nueva cartera.
Pero más allá de los cambios puntuales, el traspaso desde Comisión a Ministerio, podría abrir oportunidades para detectar y perfeccionar políticas y acciones estratégicas comunes.












