Varias líneas de investigación sugieren que los ácidos grasos Omega 3 pueden desempeñar un papel relevante en la fisiopatología, la terapia o la prevención del trastorno bipolar.
También se ha demostrado que en enfermedades mentales como la depresión y ciertas demencias existen deficiencias nutritivas a nivel celular, si bien no hay conclusiones firmes para determinar si estas carencias son clave en el desarrollo de la enfermedad, en su nivel de gravedad o en la respuesta al tratamiento farmacológico.













