Eran pasadas las 18:00 horas de ayer y directivos de importantes empresas con operaciones en la Región del Bío Bío aún no conseguían establecer comunicación con sus gerentes locales y tener, al menos, una primera evaluación de los efectos del terremoto de 8,8 grados que remeció al país en la madrugada del sábado.
Sin duda, una clara evidencia del grave problema de logística que mantiene en condición crítica al sistema productivo, con cortes en carreteras, suministro eléctrico restringido, desabastecimiento de combustibles en algunas zonas, interrupciones en las telecomunicaciones y déficit en los servicios de agua potable. Lo anterior, coronado por la angustia de miles de trabajadores imposibilitados de recuperar hoy sus actividades normales, lo que -sumado a los daños estructurales en algunas oficinas y plantas- llevó a que gerencias de varias empresas de Santiago estuvieran hasta ayer evaluando suspender sus operaciones.
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