Arnaldo Guerra
Revista del Campo, El Mercurio
La crisis de rentabilidad produjo el milagro: los gremios agrícolas formaron un frente común. Cuál es la situación de cada rubro comprometido.
Un inesperado efecto tuvo la crisis del agro sureño. Más allá de la caída en picada de la rentabilidad, el temporal económico ha actuado como un poderoso imán para unir a los gremios sectoriales y consiguió que, la semana pasada, años de desconfianzas y peleas comenzaran a quedar atrás.













De acuerdo a información recopilada por la unidad de estudios de Cotrisa y proporcionada por el Servicio Nacional de Aduanas, las importaciones de trigo liberadas (desaduanadas) durante enero pasado, alcanzaron las 91.734 toneladas. Esto representa un aumento en el volumen de un 101% respecto a similar mes del año pasado.
En su informe de febrero, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por si sigla en inglés), consignó que la producción mundial de cereales del ciclo 2008-2009 sería de 2.222,6 millones de toneladas, lo que evidencia una baja desde los 2.224,36 millones estimados en enero. En ese sentido, Andrés Jiménez, director de estudios de la firma colombiana Interbolsa, sostiene que “la presión al alza de los últimos años se explica por la subida en los precios del petróleo. Todo el mundo está pendiente del maíz, la caña de azúcar y el trigo como una opción alternativa al crudo”, declaró, refiriéndose a que dichos granos son utilizados en la elaboración de biocombustibles.
Un profundo rechazo mostraron los líderes trigueros a las medidas que la semana pasada anunció la ministra de Agricultura, Marigen Hornkhol, para sustentar al sector ante el bajo precio de venta del grano.Argumentaron que las propuestas -entre ellas el acopio del trigo- sólo favorecían a los grandes agricultores.
Ministro (s) Ruiz realizó un llamado a los productores a no responsabilizar al Gobierno de los bajos precios que perciben y a establecer un diálogo con quienes presuntamente están pagando un precio injusto.
Organismo consideró que antecedentes entregados por el Ministerio de Agricultura podrían dar cuenta de "la ejecución de prácticas anticompetitivas".